Praga, la ciudad de los cien campanarios (por Diana)
Os dejo con la crónica que nos pasa Diana, de sus vacaciones (de hace un año) con su madre en Praga.
Nosotros os saludamos desde Cerdeña (a la vuelta os contaremos).
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Los pequeños reinos de Bohemia, Moravia y Eslovaquia tuvieron un destino poco común. A lo largo de los siglos, los pueblos autóctonos, integrados en el inmenso patrimonio de los Habsburgo, han luchado sin cesar por su independencia y su libertad, consiguiendo victorias efímeras y sufriendo crueles reveses. El número 8 significa todas las grandes esperanzas, las ocasiones fallidas y los "entierros": 1848, la revolución que sacudió Europa y, por tanto, Bohemia y Eslovaquia; 1918, la independencia después del hundimiento del Imperio austrohúngaro; 1938, Munich y la anexión del Reich; 1948, el golpe de Praga; 1968, el final de la "primavera"... Sólo falta 1989 y la Revolución del terciopelo para completar la serie. Será pues la historia quien os acompañe a lo largo de vuestro viaje.
Los checos son un pueblo que posee un espectro de influencias culturales, religiosas y políticas sorprendentemente amplio; sobre todo, si tenemos en cuenta que se trata de un país pequeño. Conjuga influencias alemanas y austríacas, polacas y húngaras, liberales y tradicionales, mundialistas y nacionalistas. Praga cuenta con la comunidad judía más importante de la República, con unos seis mil miembros.
Pero los checos también han destacado en disciplinas artísticas menos evidentes, como los teatros de marionetas y títeres.
La gastronomía se remonta a la tradición culinaria centroeuropea, y sus influencias son alemanas, húngaras y polacas. La carne es una de las materias primas más frecuentes, junto a grandes porciones de pudín, patatas o arroz bañados con una salsa espesa, y verduras o chucrut muy hervido; la comida rápida más usual es el knedlo-zelo-vepro (pudín, chucrut y cerdo asado). Las semillas de alcaravea, la panceta de cerdo y mucha sal son los condimentos más comunes.
¿Qué visitar?:
Hay mucho que visitar en Praga, no en vano está clasificada como patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.
El principal atractivo de Praga es su admirable aspecto físico. El centro de la metrópoli reúne novecientos años de arquitectura; los estilos románico, gótico, renacentista, barroco, así como sus adaptaciones decimonónicas y el Art Nouveau se yuxtaponen y se mantienen intactos tras las guerras y los conflictos del siglo XX.
Su núcleo histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1992, está formado por Hradcany (el distrito del Castillo) y Malá Strana (el barrio pequeño), al oeste del río; Staré Mesto (la ciudad vieja) y Vácklavské námestí (la plaza Wenceslao) en el este; el puente Carlos separa Malá Strana de Staré Mesto. Un paseo por Praga permitirá descubrir sus más famosos atractivos. Asimismo merece la pena descubrir Nové Mesto (la ciudad nueva), con sus tiendas, cafeterías, museos y teatros. Muchos viajeros se sienten impresionados ante el esplendor arquitectónico de este país, que incluye algunos de los edificios barrocos, modernistas y vanguardistas más relevantes de Europa.
El único inconveniente se manifiesta en la verdadera invasión de forasteros que recibe durante todo el año.
El reloj astronómico de la torre del ayuntamiento de Praga:

El ayuntamiento de Praga es uno de los edificios más espectaculares de la ciudad. Su torre tiene 69,5 metros de alto y ofrece una casi perfecta vista panorámica.
La construcción del reloj astronómico es iniciada por Nicolás de Kadan a principios del siglo XV. Se dice que las autoridades ordenaron quemar los ojos al relojero que puso en marcha el mecanismo para que no repitiera semejante obra maestra en sitio alguno. Con 600 años de historia, su delicado mecanismo es cuidado por el décimo sexto relojero encargado de mantenerlo en funcionamiento, Otakar Zámecnik.
Muchos creen que este reloj se construyó para dar la hora exacta, pero no es así; se lo creó para reproducir las órbitas del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra y el movimiento de los astros a través de los signos zodiacales.
El Patio de T_n (Ungelt): A este antiguo patio de comerciantes se entra por la plaza de la Ciudad Vieja. Tomad la callejuela a la izquierda de la Iglesia de Nuestra Señora de T_n. Una vez detrás la iglesia, seguid recto bajo el porche. Estás aquí en pleno corazón de Praga y sin embargo es un remanso de paz.
En el patio de Tyn. ¿Hacemos una crónica de viajes con nuestras madres?
La ciudad judía (Josefov): Del importante barrio judío (llegó a tener censados 40.000 mil habitantes), sólo quedan seis sinagogas, el antiguo Ayuntamiento y el cementerio. Sin embargo, se concentran aquí una fuerza emocional y una belleza espiritual que permanecen intactas.
El Ayuntamiento judío: En la esquina de Cervená, fijaos en el reloj con las cifran en hebreo, cuyas manecillas giran en sentido inverso, tal como se lee el hebreo.
La sinagoga Pinkas: Tomó el nombre del rabino a quién pertenecía el lugar. Las paredes están cubiertas con más de 77.000 nombres de víctimas de persecuciones nazis, con sus fechas de nacimiento y de fallecimiento. Un nombre, un muerto; un nombre, un muerto; un nombre...
El cementerio judío:

Es el cementerio judío más antiguo de Europa. Más de 12.000 lápidas funerarias brotan en un desorden inaudito, entre árboles que filtran la luz. En la religión judía está prohibido tocar las sepulturas. Se limitaban, pues, a echar tierra sobre las tumbas más antiguas.
El museo del Comunismo: Na Pricope 10. www.museumofcommunism.com

Abierto todos los días de 9 a 21. Entrada: 180 Kcs (6 euros). El museo repasa la historia del comunismo checoslovaco desde 1921 hasta 1989. Describe todos los aspectos de la vida cotidiana, política y social bajo la férula soviética.
Karluv Most (el puente Carlos):

Una de las maravillas de Praga, el punto de Unión entre la Ciudad Vieja y Malá Strana. Con una longitud de más de 500 m y una anchura de 10 m, el puente se apoya sobre dieciséis enormes pilares que cortan la corriente. Los enormes troncos que están al pie del puente, en el agua, están ahí para protegerlo de los bloques de hielo que podrían estrellarse contra los pilares en invierno.
Las estatuas del puente: Una leyenda cuenta que, por la noche, cuando el puente está ocupado sólo por estos personajes de piedra, las estatuas conversan discretamente sobre graves cuestiones teológicas.
En Malá Strana, La calle Nerudova: Una de las vías más prestigiosas de Malá Strana. Hasta finales del siglo XVIII las calles no estaban numeradas, y las enseñas en la puerta eran el único medio de identificar las casas; así pues, prácticamente todas tenían un elemento de identificación en la fachada que permitía al visitante encontrarlas.
En el Castillo Real, la callejuela del Oro: Una pequeña calle extremadamente pintoresca. Habitaron aquí los magos, científicos y alquimistas de la Corte. A principios del siglo XX, artistas y escritores pusieron de moda el lugar. Kafka trabajó en el nº 22. Actualmente encontraréis muchas tiendas de arte.
¿Dónde dormir?
Traveller's Hostel. Dlouhá 33. www.travellers.cz Un albergue juvenil muy agradable a 300 metros de Staromestske Námesti.
Algunas lecturas recomendadas:
El escritor más famoso es, sin lugar a dudas, Franz Kafka quien, junto a un círculo de otros escritores judíos de habla germánica residentes en Praga, desempeñó un papel decisivo en la escena literaria de principios del siglo XX. Entre los novelistas contemporáneos más reconocidos en el ámbito internacional cabe destacar Milan Kundera, Jaroslav Hasek, Bohumil Hrabal, Ivo Klíma, Josef Skvoreck_ y el dramaturgo Václav Havel.
Kafka, Frank: La metamorfosis, Editorial Acento, Madrid, 1998; Diarios 1910-1923, Tusquets Editores, Bcn, 1995.
Havel, Václav: Cartas a Olga: consideraciones desde la prisión, Galaxia Gutenberg, Bcn, 1997; Discursos políticos, Espasa-Calpe, Madrid, 1995.
Kundera, Milan: La insoportable levedad del ser, Tusquets Editores, Bcn, 1993; La ignorancia, Tusquets Editores, Bcn, 2000. El libro de la risa y el olvido, Seix Barral, 2000.
Hrabal, Bohumil: Yo que he servido al rey de Inglaterra, Planeta, Bcn, 1997; Quién soy yo, Ediciones Destino, Bcn, 1992.
Hasek, Jaroslav: Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, Ediciones Destino, Bcn, 2000.
Skvoreck_, Josef: El ingeniero de almas, Circe Ediciones, 1988.
Seifert, Jaroslav: Praga en el sueño, Icaria Editorial, 1996; Toda la belleza del mundo, Seix Barral, 1995.
Chatwin, Bruce: Utz, El Aleph Editores, Bcn, 2000.

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Praga es preciosa Diana. Por cierto, me encanta tu foto del puente Carlos, nosotros lo pillamos la mitad del puente en obras y no tenemos ninguna tan auténtica como la tuya.